Gareth Bale and Angel Di Maria
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Gareth Bale, Angel Di María, Dani Alves a o Alfred Finnbogasson fueron, en su día, rutilantes fichajes de Real Madrid, Manchester United, Sevilla y Real Sociedad. Sin embargo, si aplicásemos criterios contables, a unos se les puede etiquetar como inversiones y a otros como gastos. ¿Se atreven a hacer la distinción entre estos cuatro ejemplos? ¿Y entre la Premier y La Liga?

La evolución del fútbol moderno y la entrada a espuertas de dinero de jeques y multimillonarios ha establecido dos grandes grupos de equipos. Los que solo buscan rendimiento deportivo y los que, además, buscan activos - futbolistas - susceptibles de ganar valor. Los primeros - Barcelona, Real Madrid en España - secundados por bestiales recursos financieros, no priorizan cerrar ejercicios en positivo. Revalorizar futbolistas tampoco es una de sus mayores preocupaciones. Lo que quieren es ganar trofeos a toda costa. Aquí y ahora. Buscan, a tal efecto, estrellas. Jugadores que ya han triunfado y que han demostrado estar en el top del ranking mundial.

Los equipos a priori inversores, sin embargo, inician la competición con un lastre. Apenas tienen dinero, no desiponen de un grupo inversor tras de sí pero... ya se sabe que la necesidad agudiza el ingenio, y por lo tanto, descartan mercados que son un banquete para tiburones. Acuden a ligas menores, a torneos desconocidos, y olfatean en busca de promesas, de diamantes en bruto que aúnen rendimiento inmediato, progresión y finalmente, ingresos extraordinarios en forma de venta.

Todos estos conceptos son igual de importantes. Porque una de las patas del banco que permite a estos clubes plantar cara a los gigantes financieros es precisamente la generación de ingresos extraordinarios. Si fallan en el mercado constantemente, claro, tienen todas las papeletas para perder punch en el medio plazo.

El entrenador del Sevilla, Unai Emery, lo explicaba mejor que nadie este fin de semana. "Nuestro club peina el mercado en busca de jugadores a los que se les ve que cuentan con margen de progreso. Se trata de revalorizar a los futbolistas que tienes, venderlos a un precio caro y utilizar esos recursos. Si un jugador alcanza el 100% de su nivel, no llega a un club como el Sevilla, se va a un grande o a la Premier".

Siempre he mantenido que es absurdo tratar al fútbol como una empresa al uso. Pero prensa y determinados clubes se empeñan en hacerlo. Podemos ir al Plan General Contable que, con tecnicismos que no vienen al caso, explica la distinción entre gasto e inversión. Un gasto es el que deriva del ejercicio de la actividad principal de la empresa y no forma parte de su patrimonio. En cristiano: El pago de la luz en una empresa se considera gasto.

Pero la compra de una máquina que colabora en el proceso productivo se engloba en la categoría de inversión porque se realiza con objeto de sacarle un rendimiento económico y conlleva cierto riesgo. Al margen de consideraciones contables que no vienen al caso, es vital distinguir un gasto de una inversión ya que si los confundes, corres el peligro de ocupar tu presupuesto en conceptos que no solidificarán tu patrimonio.

Alberto Moreno
El defensa lateral Alberto Moreno fue traspasado a Liverpool en el verano, aún otro ejemplo de la destreza de Monchi y su equipo.Reuters

Así que, tecnicismos al margen. ¿es Carlos Bacca un elemento patrimonial importante del Sevilla - costó eight millones, ha marcado 49 goles en 107 partidos? ¿Y Vietto, futbolista del Villarreal, quien ha marcado 20 goles en 46 partidos y costó 5,5 millones? ¿Fortalece patrimonialmente Alfred Finnbogason a la Real Sociedad (eight millones, four goles, 29 partidos)? Con todos los matices que deberían establecerse en el absurdo ejercicio de querer jugar a ser contables en el fútbol - un deporte y no una fábrica, la realidad dictamina que será el director deportivo de un club el que, a la larga, convierta los fichaje en gastos o inversiones.

En ese sentido, y distinguiendo entre ligas compradoras y ligas vendedoras, ¿es la Premier League y su absoluta superioridad económica una amenaza para el fútbol español? Todo lo contrario. Con un director deportivo competente, lo que a priori podía parecer un problema es una oportunidad encubierta. Una Premier con dinero da más oportunidades de vender caro jugadores en la cúspide para comprar a precios razonables jugadores con trayectoria ascendente. El presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, decía hace una semana en una conferencia de prensa que "ahora mismo, es el sueño de todo equipo vender a la Premier League". Que el Manchester City pagase casi 25 millones por Jesús Navas o Álvaro Negredo, que el Liverpool pagase 18 millones por Alberto Moreno o que el Manchester United pagase 30 millones por Ander Herrera es una locura. Que los Red Devils pagasen 85 millones por Di María es el robo de la década. Una bendición para Sevilla, Athletic o Real Madrid.

Cuando tratamos de jugar a la Contabilidad al analizar equipos o clubes de fútbol, se nos olvida, por lo tanto, el punto de partida. El director deportivo como fortaleza o debilidad. El ejemplo más evidente es Monchi, general manager del Sevilla. Sabe exprimir su cantera (vendió a Moreno, Navas, Sergio Ramos o Diego Capel por casi 70 millones tras exprimirlos deportivamente y traspasarlos a su máximo valor). Y tiene ojo clínico en los fichajes: Compró a Dani Alves, Adriano, Luis Fabiano, Keita, Kondogbia, Rakitic, Christian Poulsen o recientemente Aleix Vidal por casi 20 millones en total y los vendió por 140. Todos ellos progresaron en el club andaluz. Todos ellos ayudaron al equipo a ganar títulos europeos.

En el otro extremo encontramos a Lorenzo Juarros, director deportivo de la Real Sociedad, a quien le han metido varios goles en forma de sonoros fiascos. Algunos, como McDonald Mariga, no tuvieron demasiado impacto económico en las arcas del club. Otros, como Alfred Finnbogason, han creado un agujero en la hoy boyante entidad vasca. Bajo su mandato, ha fichado a ¡quince! futbolistas para el filial, y solo uno debutó en La Liga. En el entorno del club blanquiazul, se habla del mercado de fichajes en términos de gasto, lo que refrenda nuestro argumento.

Rafael Benitez

'Rafael Benítez es uno de los grandes técnicos del fútbol europeo en las últimas dos décadas y su implicación con el club blanco está fuera de toda duda. Sin embargo, su perfil, su historial con sus jugadores y la inmediatez que se exige en el Santiago Bernabéu juegan en su contra.'

Lee el articulo por Oier sobre Rafa y el RM aquí (pic: Getty)

Porque la figura clave en este tipo de clubes - inversores - es el director deportivo, y cuando tu director deportivo paga 8 millones por un delantero lento, blando y que va mal de cabeza, todo fichaje es, a prori, gasto ya que patrimonialmente pueden convertirse en un cero a la izquierda. Las opciones de que un fichaje salga mal con un director deportivo negligente al frente son sensiblemente mayores que las posibilidades de que el futbolistas rinda en el campo, se revalorice y deje una bonita suma de dinero.

Resumiendo. En el fútbol moderno se puede hacer dos distinciones. Clubes que tienen el dinero asegurado - jeques, inversores - y clubes que no lo tienen. Y en este segundo grupo, se puede hacer una distinción entre quienes tienen un buen director deportivo y quienes no lo tienen. Solo estos últimos verán peligrar su supervivencia en el largo plazo, porque la obtención de ingresos extraordinarios se antoja vital entre los menos pudientes. La Premier League va a seguir penetrando en el mercado español y pagando tortilla a precio de caviar. En España, el que sepa distinguir huevos frescos de huevos podridos tiene mucho camino recorrido.

Oier Fano es un periodista deportivo de IBTimes UK, especializado en La Liga y La Champions. Contacta con él vía Twitter @oierfano.