Karim Benzema
Sin la solidaridad añadido por Benzema, sería imposible juntar el ´BBC´Getty Images/PAUL ELLIS

Hace unas semanas, en este mismo espacio, advertíamos del desafío al que se enfrentaba el Real Madrid en la recta final de liga. Nos referíamos a la baja de Xabi Alonso en el centro del campo y recordábamos que, pese a los buenos resultados del club blanco en la primera mitad del campeonato, el juego se resentía. Era más lento, tácticamente menos sólido y los triunfos se basaban, casi en exclusiva, en sus jugadores franquicia: Cristiano Ronaldo y Gareth Bale.

Aunque me equivoco con asiduidad, mis presagios se han cumplido, y según ha avanzado la campaña, al Real Madrid se le han visto las costuras. Y no es un análisis ventajista, porque pese a la derrota, creo que, precisamente ayer, el Real Madrid fue muy superior al Barcelona, y solo la suerte, la falta de fondo físico y un incomensurable Claudio Bravo impidieron que se llevara los tres puntos del Camp Nou. Los de Carlo Ancelotti tuvieron a su rival contra las cuerdas y no supieron noquearle.

La liga se aleja, pero todo no está perdido para el conjunto de la capital. Se agarra a la Champions League, ya que se encuentra a solo cuatro partidos de poder defender el título en la final. Seguir las líneas maestras del partido de ayer le ayudará a conseguir el reto.

En una primera hora sencillamente espectacular, el Real Madrid demostró una vez más que nunca se le puede dar por muerto. Que incluso alejado de su mejor versión desde el inicio de 2015, puede aspirar a ser el primer club de la historia que gane dos Champions League consecutivas. En esos sesenta minutos, Benzema marcó el camino hacia un nuevo título europeo que, de no concretarse, abrirá una crisis en la entidad blanca.

Desde su llegada al Santiago Bernabéu, el francés es el héroe silencioso del conjunto presidido por Florentino Pérez. En las victorias y en las derrotas, Cristiano y Bale son siempre los señalados. Pero pocos valoran en su justa medida al delantero de la selección francesa. En ocasiones, parece un medio centro en la delantera, poniendo orden y dando pausa a los dos caballos desbocados, luso y galés, que en ocasiones parecen no mirar más allá de sus goles.

No me malinterpreten. Admiro a Bale y a Cristiano, son dos futbolistas de leyenda. Pero en este tramo final de liga, deberían adoptar la actitud de Benzema, que hace bueno aquello de "encajar una en favor del equipo". Sin su solidaridad, sería imposible juntar ese tridente al que algunos llaman la BBC, de la misma forma que fue imposible juntar a Messi e Ibrahimovic en el mismo Barcelona. Los egos son muy dañinos en el fútbol de élite, pero no es algo de lo que se le pueda acusar a Karim Benzema.

Gareth Bale
Bale le sigue costando de adaptarse, a pesar del apoyo de Benzema. Getty

En el Nou Camp, sacó su mejor repertorio hasta que se le acabó la gasolina. Asistió a Cristiano con 0-0 en el marcador - el portugués llevó el balón al travesaño - y firmó un tacón al alcance de genios como Zidane o Guti, que supuso el gol del empate de Ronaldo. Pero además, aportó trabajo, juego de espaldas, orden y equilibrio.

Ese equilibrio que le falta al equipo de Ancelotti ahora que faltan Di María y sobre todo, Xabi Alonso. "Que cambien a Benzema, por favor. Es insultante para el resto" twitteó con ironía Esteban Granero, ex futbolista blanco, ante la exhibición del francés.

´El único reto que le queda a la temporada es el más apetecible´

´Di Maria no ha sido capaz de mantener la forma de aquellos días del final del verano y, hasta la fecha, no ha cumplido con las peticiones de su entrenador, Louis Van Gaal. No parece que vaya a ser un matrimonio de larga duración.´

Oier Fano sobre los problemas de Di Maria.

El Real Madrid no va a solucionar antes de mayo sus deficiencias en el centro del campo - a pesar de que regresa Luca Modric, medicina para el desconcierto táctico que en ocasiones manifiesta el conjunto de Ancelotti. Para arreglar el desaguisado, necesita que llegue el verano. Replantearse el papel de futbolistas como Khedira, Illarramendi o Lucas Silva. Y buscar el equilibrio que convierte a un buen equipo en un equipo campeón.

Pero mayo queda lejos, y aunque Ancelotti lo niegue, el único reto que le queda a la temporada es el más apetecible, ya que el Barcelona dejó ayer la Liga vista para sentencia, aprovechando el gran momento de forma de un Luis Suárez cada vez más cerca de su versión exhibida en Anfield. ¿Será capaz el Real Madrid de conseguir la undécima? Dependerá de si consigue la ansiada consistencia y solidez.

Es difícil levantar el trofeo sólo basando tu juego en individualidades. Incluso el Liverpool de 2005 basó su milagroso triunfo en la solidez del conjunto. Y en ese sentido, Paris Saint Germain y Bayern Munich han demostrado, hasta la fecha, ser los que mejor combinan potencia, calidad y conjunción.

Pero como decíamos unos párrafos atrás, si hay un equipo al que nunca hay que dar por muerto en el fútbol europeo - algo que enerva a sus rivales - es el Real Madrid.

Lejos de lamentar la derrota de ayer, el madridismo debe ver en este partido una vía abierta hacia la undécima Copa de Europa. Modric y, sobre todo, Benzemá, se encargaron de mostrar el camino.

Cristiano y Bale siempre serán los brazos ejecutores, incluso cuando están en horas bajas, pero en estos dos meses que restan para concluir la temporada, los de Carlo Ancelotti se agarran con fuerza al silencioso delantero francés. El madridismo espera que el entrenador italiano entienda la ironía del tweet de Granero. Lo necesitan en el campo, poniendo orden entre tanta anarquía.

Oier Fano es un periodista deportivo de IBTimes UK, especializado en La Liga y La Champions. Contacta con él vía Twitter @oierfano.