Lionel Messi
Messi enfurruñadó en la derrota por La Real pero parece que ha reparado su relación con Luis Enrique. Getty

Hagan un ejercicio mental. Piensen en el mejor entrenador del mundo a su juicio. No importa a quién elijan. Pep Guardiola, José Mourinho, Carlo Ancelotti o David Moyes.

El que quieran. Les pregunto, ¿podría alguno de estos maestros ganar títulos con jugadores mediocres?

Y, segunda parte del ejercicio. Piensen en el mejor equipo de la actualidad. Siéntanse libres al elegir. La cuestión es, ¿pueden estos futbolistas ganar títulos con un entrenador mediocre?

No me malinterpreten. Luis Enrique se ha ganado un lugar entre los mejores técnicos de Europa, independientemente de lo que ocurra hasta el próximo 6 de junio. De momento, ha conseguido una liga y está a dos partidos de lograr el ansiado triplete si suma la final de Copa y de la Champions. El asturiano tiene menos marketing que Pep Guardiola, su semblante irónico ante los medios le resta portadas de periódico, pero al César lo que es del César.

Sin embargo, la forma en que se ha desarrollado la temporada en Can Barça pone de relieve un debate que incluso algunos de los mejores técnicos admiten.¿Cuál es la influencia de un entrenador en una apisonadora como el Barcelona? Repasemos lo ocurrido en el último medio año en la liga.

El refranero dice que mal acaba lo que mal empieza, pero el Barça se ha empeñado en descatalogar el dicho. Como si de Doctor Jeckyll y Mister Hyde se tratase, los blaugranas han protagonizado una metamorfosis asombrosa.

El año 2015 empezó de la peor manera, ya que el 4 de enero, el conjunto dirigido por Luis Enrique visitó Anoeta y tocó fondo. El asturiano decidió prescindir de Neymar y de Lionel Messi. No fue una decisión deportiva, sino un castigo por la presunta falta de profesionalidad de los astros brasileño y argentino en Navidad.

Aquella aciaga noche en Anoeta, ambos reaccionaron con desgana cuando el asturiano los sacó al terreno de juego. El club culé perdía 1-0 ante el equipo de David Moyes, restaba toda la segunda parte, pero el marcador no se movió. Incluso las cámaras captaron las risas cómplices de las dos estrellas, burlándose de las indicaciones de su jefe

Las imágenes no engañaron. Messi y Neymar se negaron a presionar. Rebelíón a bordo. El Barcelona, sin sus dos estrellas, fue un equipo sin chispa, endeble, inofensivo y mordió el polvo. Aquel encuentro trajo consigo una gran polémica. Luis Enrique trató de apagar el incendio negando una discusión pero Jeremy Mathieu confesaba, semanas más tarde, que fue producto de un encontronazo entre el 10 del Barcelona y el manager del club. Se especuló en España incluso con la dimisión de Luis Enrique.

Los críticos apretaban ya el gatillo, y sin embargo Mister Hyde se transformó en Jeckyll. La relación entre el cuatro veces balón de oro y su técnico pareció encauzarse y el comportamiento errático de Neymar y Messi cesó. De repente, empezaron a presionar, a pelear por cada balón, a morder en cada partido. Luis Suárez, que en los primeros meses en su nuevo club pagó la inactividad fruto de su sanción en el Mundial, se contagió de la magia del brasileño y del argentino, y contra todo pronóstico, el Barcelona fue superando todos los obstáculos. Desde aquella derrota en Anoeta, el Barcelona ha disputado 31 encuentros y ha ganado... 28!!! Sólo ha cedido un empate contra el Sevilla y dos derrotas ante el Málaga y el Bayern Munich en la vuelta de las semifinales de Champions.

¿Qué cuota de la meteórica trayectoria culé es achacable a Luis Enrique? Probablemente, la que define la influencia de los entrenadores hoy en día. La preparación física, el balón parado y el liderazgo. Sus entrenamientos a lo largo del año han sido relativamente livianos. Responden a un método que ha permitido a la plantilla llegar entera, fresca, al final de temporada. Por un lado, las rotaciones - las que han condenado a Carlo Ancelotti y Jose Mourinho - han sido claves. La otra pata del banco tiene nombre y apellido. Rafel Pol, un mallorquín licenciado en INEF, que a sus 27 años ha acompañado al asturiano en sus periplos romano y vigués. "La mejor forma de entrenar es jugando a fútbol y no haciendo entrenamiento aeróbico aislado".

Lionel Messi and Luis Suarez
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¿Y qué me dicen del juego a balón parado? Luis Enrique se ha rodeado de un gran grupo de ayudantes, en el que destaca el ex portero Juan Carlos Unzúe. Cada vez que el Barcelona tiene que defender o ataca en una acción a pelota parada, el entrenador se sienta y Unzúe sale al área técnica. Hace una indicación, como si se tratase de un base de la NBA marcando la jugada, y sus pupilos obedecen. Saben que están en buenas manos. El Barcelona es el tercer equipo de la liga que más goles ha marcado de estrategia (13) solo superado por Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao. Mención especial para Claudio Bravo. Probablemente, el mejor portero de Europa en la actualidad junto a Manuel Neuer.

Luis Suarez

'Luis, desde sus inicios, mostró una personalidad desbordante. Al margen de su calidad, tiene una mentalidad ganadora que le hace superarse cada temporada. Tras el Mundial, arrastró muchas circunstancias negativas.'

Lee la entrevista por Oier con Martín Lasarte, el entrenador que descubrió Luis Suarez, aqui. (imagen: Getty)

Pero, ¿gana el Barcelona por su físico? ¿Por su capacidad de ejecutar al rival a balón parado? ¿O porque cuenta con Messi, Neymar y Luis Suárez, tres jugadores valorados en el mercado en no menos de 400 millones en total? Evidentemente, es una combinación pero hay un ingrediente principal sin el que sería imposible crear el cocktail.

Sin este tridente letal, el Barça no hubiese podido cuadrar el círculo. Los diferenciales del Barcelona parecen luchar por el primer título de su carrera, cuando hace apenas cinco meses se burlaban de Luis Enrique y se negaban a meter la pierna. Lo ocurrido desde aquel 5 de enero en Anoeta hasta hoy solo lo sabrán los jugadores y el técnico asturiano. Pero no hace falta ser un consultor astrológico para afirmar, sin margen de error, que el liderazgo de Luis Enrique y su 'know how' proveniente de su época de futbolista han sido claves en esta transición de la apatía al hambre voraz.

Preparación física, estrategia a balón parado y liderazgo. Hasta ahí llega la mano de Luis Enrique - insisto, por derecho propio entre los mejores de Europa. ¿Hubiese sido posible que el asturiano triunfase aplicando su metodología y con Neymar y Messi apáticos? Evidentemente, no.

Pero pocos entienden mejor el fútbol y los vestuarios modernos que Luis Enrique. Quizás, ahí radica la solución al dilema que planteaba al principio. El mejor entrenador es aquel que acepta los caprichos de sus futbolistas y capea el temporal mientras preparada el balón parado y trata de mantener a su plantilla a tono, fresca. Para todo lo demás: futbolistas.

Oier Fano es un periodista deportivo de IBTimes UK, especializado en La Liga y La Champions. Contacta con él vía Twitter @oierfano.